Ayer no se nos dio. El fútbol es un juego y, a veces, toca perder. Pero cuando el dolor del resultado se apaga, queda lo verdaderamente importante: los ejemplos. Esos que, como papá, me inflan el pecho de orgullo de haber podido compartir y enseñar a mis hijas frente a la pantalla. Esta Selección no nos trajo una medalla de oro, pero…











